El EMDR es una terapia psicológica basada en el movimiento ocular que ayuda a tu cerebro a procesar recuerdos traumáticos que quedaron “atascados”. Fue creada por Francine Shapiro en 1989 y hoy es uno de los tratamientos con mayor respaldo científico para el trauma y el TEPT (Lazrove et al., 1998).
Si llegaste hasta aquí, probablemente cargas algo que no sabes cómo nombrar. Quizás un evento que te marcó y que tu mente no logra ordenar. Tal vez una serie de experiencias dolorosas que se acumularon sin que te dieras cuenta.
La buena noticia es que este enfoque no te pide hablar del trauma una y otra vez. Trabaja con tu propio cuerpo y tu sistema nervioso para que el recuerdo deje de doler. En esta guía te explico, sin tecnicismos, qué es, para qué sirve y cómo puedes acceder a este tratamiento en EMDR Chile.
¿Qué es EMDR?
EMDR son las siglas en inglés de “desensibilización y reprocesamiento por los movimientos oculares”. Suena complejo, pero la idea es sencilla.
Tu cerebro tiene un sistema natural para procesar experiencias difíciles y guardarlas como recuerdos del pasado. A veces ese sistema se bloquea, sobre todo cuando lo que viviste fue muy intenso o amenazante. El recuerdo entonces se queda “congelado”, con toda su carga emocional intacta.
Lo que hace esta terapia es reactivar ese procesamiento natural. Mientras piensas en el recuerdo difícil, el terapeuta te guía para seguir con los ojos un estímulo que se mueve de lado a lado. Ese movimiento bilateral parece ayudar a tu cerebro a “digerir” la memoria y archivarla donde corresponde.
El recuerdo no desaparece, pero deja de sentirse como si estuviera pasando ahora.
Desde sus primeros estudios, este método mostró resultados prometedores incluso con casos de trauma crónico. Un ensayo temprano con personas que llevaban años con TEPT encontró que la mayoría ya no cumplía los criterios del diagnóstico tras unas pocas sesiones (Lazrove et al., 1998). Con el tiempo, la investigación se multiplicó y hoy existen cientos de estudios sobre su eficacia.
No es una técnica mágica ni un tratamiento aislado. Forma parte de una psicoterapia completa, con historia clínica, preparación y fases estructuradas. Un psicólogo EMDR capacitado evalúa tu caso, te prepara con recursos de autorregulación y solo entonces inicia el reprocesamiento.
Por eso importa elegir un profesional con formación certificada.
La evidencia también muestra que el EMDR sirve para más que el TEPT clásico. Una revisión sistemática encontró que ayuda con síntomas traumáticos en personas con psicosis, depresión, trastorno bipolar y ansiedad (Valiente-Gómez et al., 2017). Esto amplía mucho su utilidad clínica más allá del trauma puntual.
Una pregunta común es si el EMDR es lo mismo que la hipnosis. No lo es. Durante una sesión estás despierto, consciente y en control todo el tiempo. Lo que cambia es cómo se procesa la información.
El EMDR no borra ni modifica tus recuerdos. Simplemente ayuda a que tu cerebro los archive de forma que ya no te dominen.
Otra diferencia importante con otras terapias es la rapidez con que muchas personas notan cambios. No es inmediato, pero el procesamiento de un recuerdo puede tomar menos sesiones que en enfoques basados solo en hablar.
Esto no significa que sea un atajo. Significa que trabaja sobre un mecanismo específico del cerebro, lo que puede acelerar la liberación emocional.
¿Para qué sirve el EMDR y qué síntomas trata?
Este tratamiento se usa sobre todo cuando hay un trauma de por medio. Pero el trauma no siempre es un evento único y catastrófico. Puede ser una acumulación de experiencias dolorosas, especialmente en la infancia.
Puede ser también una situación que otros minimizan pero que para ti fue abrumadora. Lo que define al trauma no es el evento en sí, sino cómo quedó guardado en tu sistema nervioso.
Estos son los síntomas que más frecuentemente llevan a alguien a buscar este tipo de ayuda:
– Recuerdos intrusivos: imágenes, sonidos o sensaciones del evento que aparecen sin que los llames y te desestabilizan.
– Reviviscencias o flashbacks: sientes que el evento está pasando otra vez, con su carga física y emocional.
– Evitación: evitas lugares, conversaciones, personas o pensamientos que te recuerdan lo que pasó.
– Hiperalerta: te cuesta relajarte, te sobresaltas con facilidad y sientes que el peligro está cerca.
– Problemas de sueño: insomnio, pesadillas o despertares nocturnos relacionados con el trauma.
– Carga emocional intensa: tristeza profunda, rabia, culpa o vergüenza que no se calman con el tiempo.
– Dificultad para concentrarte: tu mente se desconecta o se nubla, sobre todo bajo estrés.
Estos síntomas son señales de que tu sistema nervioso quedó “fijado” en modo de alerta. La terapia EMDR trabaja precisamente sobre ese mecanismo, ayudando a tu cerebro a reconocer que el peligro ya pasó.
En niños y adolescentes con trauma, un meta-análisis confirmó que el abordaje reduce de forma significativa estos síntomas (Rodenburg et al., 2009).
También se ha estudiado su uso en situaciones de dolor emocional vinculado a enfermedad. Una revisión sistemática sobre pacientes oncológicos encontró que reduce el malestar psicológico asociado al cáncer (Pomeri et al., 2021). Esto muestra que su alcance va más allá del trauma de un solo evento.
Si te reconoces en varios de estos puntos, no significa que estés “roto” ni que vayas a estar así siempre. Significa que tu cuerpo hizo lo que podía para protegerte y ahora necesita ayuda para soltar esa carga.
Ese es precisamente el trabajo del reprocesamiento.
¿Cómo funciona?
Para entender por qué funciona, ayuda saber cómo guarda tu cerebro los recuerdos. Las experiencias cotidianas se procesan durante el sueño y se integran en tu memoria autobiográfica. Quedan como “historias” que puedes recordar sin revivir.
Pero cuando un evento es muy abrumador, ese procesamiento puede fallar. La memoria se almacena de forma “cruda”, con sus emociones y sensaciones físicas intactas.
El EMDR aprovecha algo llamado “estimulación bilateral”. Mientras sostienes el recuerdo difícil en tu mente, el terapeuta te pide seguir un movimiento con los ojos, toques alternados en las manos o sonidos que cambian de lado.
Esa estimulación parece facilitar el procesamiento que no ocurrió en su momento. Tu cerebro retoma el trabajo interrumpido y archiva el recuerdo.
Una de las cosas que distingue a este enfoque de otras terapias es que no requiere que describas el trauma en detalle. No tienes que contar la historia completa ni quedarte en el dolor sin moverte. El trabajo es interno y se hace a tu ritmo.
Esto lo hace más tolerable para muchas personas que temen revivir todo de nuevo.
El EMDR tiene ocho fases. Comienza con la historia clínica y la preparación, donde aprendes recursos para manejar la emoción. Luego se identifican los recuerdos a trabajar y se inicia el reprocesamiento.
Cada sesión cierra con estabilización, para que salgas lo más tranquilo posible. La investigación ha respaldado esta estructura desde hace dos décadas (Solomon et al., 2009).
En adolescentes con trauma, un meta-análisis reciente comparó el EMDR con la terapia cognitivo-conductual centrada en trauma. Ambos enfoques redujeron los síntomas, con resultados sólidos para el abordaje ocular en síntomas traumáticos y problemas de conducta (Hoogsteder et al., 2021).
Esto refuerza su lugar como tratamiento basado en evidencia.
Algo que muchas personas no saben es que el movimiento de los ojos no es la única forma de estimulación bilateral. Si por alguna razón no puedes seguir un movimiento visual, el terapeuta puede usar toques alternados en las manos o sonidos que cambian de oreja.
Lo importante es la alternancia entre los dos lados, no el canal específico.
¿Cómo afecta el trauma tus relaciones?
El trauma no vive solo en tus recuerdos. Vive también en cómo te relacionas con los demás. Cuando algo te lastimó profundamente, tu sistema nervioso aprende a protegerse.
Y esa protección, que en su momento fue útil, puede convertirse en una barrera que te aleja de las personas que quieres.
Quizás te cuesta confiar, aunque quieras hacerlo. O te sobresaltas cuando alguien se acerca demasiado. A veces reaccionas con intensidad ante cosas que para otros son pequeñas, porque tu cuerpo las lee como amenazas.
Estas respuestas no son fallos de tu carácter. Son huellas del trauma en tu sistema nervioso.
El trauma infantil, en particular, deja marcas profundas en la forma de vincularse. Un estudio con personas que sufrieron abuso en la infancia mostró que el tratamiento por fases, que combina regulación emocional con exposición, mejora los síntomas del TEPT con menos efectos adversos (Cloître et al., 2010).
Esto subraya la importancia de trabajar el trauma de forma segura y gradual.
Al procesar el trauma con EMDR, muchas personas notan que sus relaciones cambian. No porque la terapia “arregle” a los demás, sino porque tú dejas de reaccionar desde el miedo antiguo.
Puedes acercarte, poner límites sanos y recibir cuidado sin sentirte en peligro. El cambio es interno, pero se nota afuera.
Esto también explica por qué el enfoque se combina bien con un trabajo centrado en apego. El apego describe cómo aprendiste a vincularte desde niño, y el trauma lo altera. Trabajar ambos planos, el trauma y el apego, suele dar resultados más profundos y duraderos que tocar solo la superficie.
Por eso en la práctica clínica estos dos enfoques suelen ir de la mano.
A veces el impacto en las relaciones es lo que más duele, más que los recuerdos mismos. Te das cuenta de que alejas a quien te quiere, o que necesitas demasiado la cercanía y eso también asusta.
Reconocer este patrón es el primer paso para cambiarlo, y el reprocesamiento te da el espacio interno para hacerlo.
¿Buscas tratamiento de trauma en Chile? EMDR Chile ofrece un camino basado en evidencia, y DBR lo complementa desde un nivel más profundo.
¿Cómo es la terapia EMDR Chile en la práctica?
Empezar terapia EMDR Chile es más accesible de lo que piensas. La primera sesión es una evaluación. El psicólogo escucha tu historia, identifica los eventos que te marcaron y valora si este enfoque es adecuado para ti.
No todos los casos empiezan con reprocesamiento de inmediato. A veces primero se trabaja la estabilidad y los recursos internos.
El tratamiento sigue un protocolo de ocho fases. En la fase de preparación aprendes técnicas para regular tu sistema nervioso. Esto te da herramientas para manejar la emoción que puede aparecer al procesar recuerdos.
Solo cuando te sientes preparado se inicia el trabajo con los recuerdos específicos.
Durante una sesión de reprocesamiento, sostienes en tu mente una imagen del recuerdo, junto con la creencia negativa que tienes sobre ti y dónde sientes la emoción en el cuerpo. El terapeuta te guía con movimientos oculares u otra estimulación bilateral.
Tu mente va haciendo asociaciones y el recuerdo va perdiendo intensidad. Al final, trabajan juntos para instalar una creencia más adaptativa sobre ti mismo.
El número de sesiones varía mucho. Un trauma único puede resolverse en pocas sesiones. Un trauma complejo o infantil suele requerir más tiempo y trabajo en varios recuerdos.
Lo importante es que el ritmo lo marcas tú, junto con tu terapeuta. La evidencia muestra que el EMDR es eficaz incluso en pocas sesiones para algunos casos (Ahmad et al., 2007).
Cuando el recuerdo se procesa pero el cuerpo sigue activado
El EMDR es excelente procesando recuerdos que puedes identificar y narrar. Los movimientos oculares facilitan que tu cerebro archive lo que quedó congelado. Pero algunos terapeutas y pacientes notan algo: después de que el recuerdo perdió su carga emocional, después de que el miedo, la ira o la tristeza se procesaron, a veces queda algo. Una activación en el cuerpo que no se explica con el recuerdo. Una hipervigilancia que no cede. Un shock que persiste.
Como explican Corrigan y Young:
“these can persist and be triggered even when affective and defensive components have been processed”
los componentes de alta energía del shock pueden persistir y dispararse incluso cuando los componentes afectivos y defensivos ya han sido procesados
El shock se graba en el locus coeruleus, en el tallo cerebral, antes de que los afectos — el miedo, la ira, la tristeza — se formen. Es pre-afectivo. Los movimientos oculares del EMDR trabajan con recuerdos y afectos; el shock está en una capa anterior, más profunda.
¿Por qué el EMDR no llega ahí? No es un fallo del método. Es que el shock opera en un nivel neurobiológico que la estimulación bilateral no alcanza. Como explican Corrigan y Young:
“what blocks the natural healing process, even when we are aware of related affects, defences, and cognitions? We suggest that it is the shock that disorients the system from its intrinsic (orienting) healing mechanisms”
lo que bloquea el proceso natural de sanación, incluso cuando ya somos conscientes de los afectos, defensas y cogniciones relacionados, es el shock que desorienta al sistema de sus mecanismos intrínsecos de sanación
Y como advierten en el Capítulo 2 del libro:
“approaches in psychotherapy which focus solely on emotions and action impulses — or cortically-generated thoughts — may fail to encounter that profound incapacity for fully orienting to a traumatic experience”
los enfoques terapéuticos que se centran únicamente en emociones e impulsos de acción, o en pensamientos generados corticalmente, pueden no encontrar esa profunda incapacidad para orientarse completamente hacia una experiencia traumática
El EMDR llega hasta donde puede llegar con estimulación bilateral. El shock está más abajo.
DBR: la profundización que complementa tu proceso con EMDR
Ahí es donde entra DBR (Deep Brain Reorienting), desarrollado por el psiquiatra escocés Frank Corrigan. DBR no usa movimientos oculares ni estimulación bilateral. Usa la tensión de orientación — una tensión muscular involuntaria en la frente, alrededor de los ojos o en la base del cráneo — como ancla para acceder al shock en el tallo cerebral. La secuencia clínica es precisa: Orientación → Tensión → Shock → Afecto (O-T-Sh-A). Primero identificas esa tensión corporal. Desde ahí, el shock emerge y se procesa antes de que los afectos se activen.
Corrigan inicialmente usó estimulación bilateral en DBR, como en EMDR. Pero la dejó de usar. Como explica él mismo:
“I now think it best to let the processing flow at its own rate. My concern that there would be stasis without alternating bilateral stimulation proved unfounded. If the information file is opened with the orienting tension — shock — affect sequence, then no additional accelerator is required”
ahora creo que es mejor dejar que el procesamiento fluya a su propio ritmo. Mi preocupación de que habría estancamiento sin estimulación bilateral alternada resultó infundada. Si el archivo de información se abre con la secuencia de tensión de orientación, shock y afecto, no se requiere ningún acelerador adicional
Cuando el archivo del trauma se abre con la secuencia correcta, el procesamiento fluye solo.
Para quienes conocen solo EMDR, DBR puede parecer extraño. Como reconocen los propios autores:
“psychotherapists unfamiliar with Deep Brain Reorienting may think that nothing is happening in those moments of ‘being with’ shock because there is no insistence on interpretation, making of meaning, eye movements, bilateral stimulation, working with parts of self, or directions for breathing”
los psicoterapeutas que no están familiarizados con DBR pueden pensar que no está pasando nada en esos momentos de “estar con” el shock porque no hay insistencia en interpretación, construcción de significado, movimientos oculares, estimulación bilateral, trabajo con partes del self, o indicaciones para respirar
Pero esos momentos donde se le da espacio y tiempo al shock para limpiarse son críticos para el procesamiento posterior.
EMDR y DBR no compiten. Se combinan. EMDR procesa lo que puedes recordar con estimulación bilateral. DBR procesa lo que tu cuerpo recuerda pero tu mente no, en el tallo cerebral, antes de que los afectos se formen. Si buscas EMDR Chile, estás en el lugar correcto. Y si necesitas ir más profundo, también.
La investigación sobre este tratamiento ha crecido y madurado con los años. Una síntesis sistemática de los estudios publicados entre 1997 y 2003 ya mostraba su eficacia, aunque señalaba la necesidad de diseños más rigurosos (Hertlein y Ricci, 2004).
Hoy los estándares metodológicos son más altos y la evidencia sigue siendo favorable.
La atención online ha hecho que la terapia EMDR llegue a todo el país. Ya no necesitas vivir en Santiago para acceder a un especialista en trauma capacitado. Las sesiones por videollamada siguen el mismo protocolo y usan estimulación bilateral adaptada al formato remoto. EMDR Chile ya no se limita a Santiago.
Esto es especialmente valioso en regiones donde la oferta de psicólogos especializados es limitada.
Al elegir un psicólogo EMDR, fíjate en su formación. El EMDR requiere capacitación específica y supervisión. Un profesional certificado por EMDR Europa o por la asociación correspondiente te da mayores garantías.
También es legítimo preguntar cuánta experiencia tiene con tu tipo de problema. La alianza terapéutica, esa sensación de confianza y seguridad con tu terapeuta, es uno de los factores que más influye en el resultado.
Si escribes “psicólogo EMDR Chile” en un buscador, revisa la formación y experiencia de cada opción antes de decidir.
Entre sesiones, tu trabajo consiste en cuidarte. El procesamiento sigue ocurriendo en tu cerebro después de la consulta, sobre todo durante el sueño. Llevar un registro sencillo de lo que aparece puede ayudar.
Si surgen recuerdos o emociones intensas, usa las herramientas de regulación que aprendiste. Y si algo te preocupa, compártelo en la siguiente sesión. Es un trabajo en equipo entre tu cerebro, tu terapeuta y tú. Esa es la base del EMDR Chile: acompañarte en el proceso, no apurarlo.
Preguntas Frecuentes sobre EMDR Chile
¿Este tratamiento funciona para cualquier tipo de trauma?
Sirve para traumas puntuales y para trauma complejo o infantil. En casos de trauma complejo suele requerirse más tiempo de preparación y estabilización antes del reprocesamiento. Un psicólogo EMDR evaluará cuál es el mejor camino para tu caso.
¿Cuántas sesiones necesito?
Depende del tipo y la cantidad de eventos a trabajar. Un trauma único puede mejorar en 3 a 6 sesiones. Un trauma infantil o complejo suele tomar más meses. El ritmo se ajusta a tu proceso, no a un calendario fijo.
¿Se puede hacer online en Chile?
Sí. La atención online sigue el mismo protocolo de ocho fases y usa estimulación bilateral adaptada. Es una opción válida si vives fuera de Santiago o prefieres recibir terapia desde tu casa.
¿Voy a revivir todo el trauma durante la sesión?
No. El método no te pide narrar el evento en detalle ni quedarte en el dolor. Sostienes el recuerdo brevemente mientras haces el procesamiento. Muchas personas lo encuentran más tolerable que otras terapias de exposición.
¿Tiene efectos secundarios?
Entre sesiones pueden aparecer recuerdos o emociones a flor de piel. Es parte del procesamiento y suele ser pasajero. Por eso la fase de preparación y el cierre de cada sesión son tan importantes. Tu terapeuta te enseña a manejar estas reacciones.
¿Cómo sé si necesito este enfoque u otra terapia?
Si hay un evento o una serie de experiencias que sientes que te marcaron y que tu mente no logra ordenar, puede ser una buena opción. La mejor forma de saberlo es con una evaluación con un psicólogo especializado en trauma, que considerará tu historia y tus síntomas.
¿Listo/a para comenzar tu proceso terapéutico? Agenda una consulta con Fernando Zambra.
Referencias
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– Cloître, M., Stovall-McClough, K. C., Nooner, K. B., Zorbas, P., Cherry, S., Jackson, C., Gan, W., & Petkova, E. (2010). Treatment for PTSD related to childhood abuse: A randomized controlled trial. *American Journal of Psychiatry*, 167(8), 915-924. DOI: [https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2010.09081247](https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2010.09081247)
– Hertlein, K. M., & Ricci, R. J. (2004). A systematic research synthesis of EMDR studies. *Trauma, Violence, & Abuse*, 5(3), 285-300. DOI: [https://doi.org/10.1177/1524838004264340](https://doi.org/10.1177/1524838004264340)
– Hoogsteder, L. M., ten Thije, L., & Schippers, E. E. (2021). A meta-analysis of the effectiveness of EMDR and TF-CBT in reducing trauma symptoms and externalizing behavior problems in adolescents. *International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology*, 65(13-14), 1577-1596. DOI: [https://doi.org/10.1177/0306624X211010290](https://doi.org/10.1177/0306624X211010290)
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– Pomeri, A. P., La Salvia, A., Carletto, S., Oliva, F., & Ostacoli, L. (2021). EMDR in cancer patients: A systematic review. *Frontiers in Psychology*, 11, 590204. DOI: [https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.590204](https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.590204)
– Rodenburg, R., Benjamin, A., de Roos, C., Meijer, A. M., & Stams, G. J. (2009). Efficacy of EMDR in children: A meta-analysis. *Clinical Psychology Review*, 29(7), 599-606. DOI: [https://doi.org/10.1016/j.cpr.2009.06.008](https://doi.org/10.1016/j.cpr.2009.06.008)
– Solomon, E. P., Solomon, R. M., & Heide, K. M. (2009). EMDR: An evidence-based treatment for victims of trauma. *Victims & Offenders*, 4(4), 391-397. DOI: [https://doi.org/10.1080/15564880903227495](https://doi.org/10.1080/15564880903227495)
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Si te identificas con estas señales, puedes [agendar una evaluación](https://www.psicoterapiatraumayapego.com/contacto/) con Fernando Zambra, psicólogo clínico especializado en trauma y apego en Providencia, Santiago, con atención online en todo Chile.
– Corrigan, F. M., & Young, H. (2024). Deep Brain Reorienting: The Clinical Practice of Neuroaffective Therapy. Routledge. DOI: 10.4324/9781003431695
– Corrigan, F. M., & Hull, A. M. (2015). Recognition of the neurobiological insults inflicted by complex trauma and the implications for clinical practice. BJPsych Bulletin, 39(2), 79-82. DOI: 10.1192/pb.bp.114.047082


